29 de abril de 2026

Los caminos de Dios no son nuestros caminos.

 Título de la reflexión: Los caminos de Dios no son nuestros caminos


Pasaje bíblico clave: Isaías 55:8-9

Con frecuencia nos confundimos acerca de cómo obra Dios. Nuestro problema radica en que intentamos comprender los propósitos de Dios según nuestro propio entendimiento. Decimos: «Ahora entiendo lo que Dios quiere hacer». Pero a veces, cuando llega el momento de la prueba, vemos cuán diferente es la forma en que Dios obra de lo que esperábamos.

Moisés también experimentó esto. Cuando vio a un egipcio golpeando a un hebreo, pensó que Dios lo había elegido para liberar a los israelitas. Moisés creyó que los liberaría por su propio poder. Pero Dios tenía otro plan. Moisés tuvo que ir al desierto durante cuarenta años. En ese tiempo, Moisés no comprendía lo que Dios estaba haciendo, pero Dios lo estaba preparando para un gran propósito.

El pueblo le preguntó a Moisés: «¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros?» (Éxodo 2:14). A veces, nuestras propias circunstancias también nos plantean la misma pregunta: ¿Qué está haciendo Dios con nosotros? ¿Por qué sucede esto? No lo sabemos, pero una cosa es segura: Dios está cumpliendo su gran propósito en la vida de quienes lo siguen de verdad.

A veces sucede que sentimos que hemos hecho la obra de Dios según su voluntad, y sin embargo, el resultado parece contrario a nuestras expectativas. Esto fue precisamente lo que le ocurrió a Moisés. Después de obedecer a Dios y regresar a Egipto, la situación al principio pareció empeorar. El faraón endureció su corazón y el sufrimiento de los israelitas aumentó. Moisés pensó que tal vez había fallado, pero Dios no había fallado.

Trabajar para Dios requiere que sometamos nuestro intelecto a su autoridad. Dios no nos ha dado la mente para que confiemos solo en ella, sino para que la usemos según su sabiduría.

Si quieres comprender la obra de Dios en tu vida, reflexiona sobre ella una y otra vez. Su gran sabiduría te revelará sus planes. Al observar los caminos de Dios, mantente humilde y hazle preguntas. Dios te responderá. De esta manera, podrás liberarte de las dudas que el enemigo intenta sembrar en tu corazón. 


Oremos


Padre Celestial, gracias porque tus caminos y tus pensamientos son más elevados que los nuestros. Perdónanos cuando intentamos comprenderlo todo con nuestra limitada sabiduría. Ayúdanos a confiar en tus planes, incluso cuando no podemos ver el panorama completo. Danos corazones humildes que busquen tu guía y paciencia para esperar tu tiempo perfecto. Fortalece nuestra fe para que podamos seguirte fielmente en toda situación. En el nombre de Jesús, Amén.