Buenos días :)
Título de la reflexión: 🥀*Para Dios* 🥀
Pasaje bíblico clave: Colosenses 3:23
Hay una diferencia significativa entre hacer cosas por los demás y hacerlas por Dios. Dios es digno de nuestro máximo sacrificio. Hay personas que nos maltratan, nos engañan y nos descuidan. Algunas son constantemente egoístas. Desde una perspectiva humana, estas personas no merecen que hagamos nada por ellas. Solo hay un motivo para servir a los demás: nuestro amor por Dios. Dios merece nuestro amor y nos manda amar a los demás como Él nos ama. No debemos amar a nuestros cónyuges como Él merece, sino como Dios manda (Efesios 5:22-23). No debemos tratar a nuestros amigos como ellos nos tratan, sino como Cristo nos trata (Juan 13:34). Debemos esforzarnos en nuestros trabajos. No en proporción a cómo nos trata nuestro empleador (dueño), sino en proporción a cómo Dios nos ha tratado. Solo a Dios servimos (Efesios 6:5).
No hay lugar para el trabajo mediocre ni la pereza en la vida de un cristiano. Los cristianos deben ser completamente honestos en casa y en el trabajo. Cuando trabajamos con la convicción de que trabajamos para Dios, no para los hombres, hay una diferencia notable en nuestra forma de trabajar, porque vemos nuestros esfuerzos en el contexto de lo que Dios ha hecho por nosotros. No adoramos a Dios en la iglesia solo los domingos, sino que nuestro trabajo durante la semana se convierte en una adoración a Él, un sacrificio y nuestra gratitud a Aquel que nos lo ha dado todo. Cuando las personas no cumplen con nuestras expectativas y sentimos que nuestros esfuerzos son en vano, debemos recordar que trabajamos para un Dios santo. Solo Él es digno de nuestro sacrificio.
Oremos
Padre Celestial, gracias por recordarnos que todo lo que hacemos es, en última instancia, para Ti. Ayúdanos a servir con corazón sincero, sin buscar la aprobación de los demás, sino esforzándonos por honrarte en todo. Enséñanos a amar a los demás como nos has mandado, incluso cuando sea difícil. Elimina la pereza y la mediocridad de nuestras vidas y llénanos de diligencia, honestidad y fidelidad. Que nuestro trabajo diario se convierta en un acto de adoración y gratitud hacia ti. Cuando nos sintamos poco apreciados o desanimados, recuérdanos que tú lo ves todo y que nuestro trabajo para ti nunca es en vano. En el nombre de Jesús, Amén.