Buenos días :)
Título de la reflexión: El descenso del fuego
Pasaje bíblico clave: Lucas 9:51-56
Santiago y Juan fueron llamados los «Hijos del Trueno». Cuando supieron que los samaritanos no aceptaban a Jesús, ¡quisieron hacer llover fuego del cielo y consumir toda la aldea! Quizás pensaron que tal demostración de poder realzaría el valor de su mensaje del evangelio. Jesús los reprendió.
Más tarde, los apóstoles supieron que Samaria había aceptado el evangelio (Hechos 8:14-17). Entonces, Pedro y Juan fueron enviados a ayudar a los samaritanos para que también ellos recibieran el Espíritu Santo. La voluntad de Dios para esas personas se cumpliría en ellas.
El propósito del evangelio era salvarlos, no destruirlos. Dios eligió no hacer llover fuego sobre la aldea, sino derramar su Espíritu Santo. Cuando Juan vio a las mismas personas que estaba dispuesto a destruir, ¡debió pensar que ahora se regocijaban en su salvación!
¡Qué diferencia entre el pensamiento de Dios y el del hombre! El hombre quería destruir a los samaritanos, mientras que el plan de Dios era salvarlos. Los planes de Dios son mucho mejores y más beneficiosos que los mejores planes del hombre. Dios busca salvar a los perdidos, y qué honor ser parte de esta gran misión.
Oremos:
Padre Celestial, gracias por tu misericordia y tus planes perfectos. Ayúdanos a alinear nuestros corazones con tu voluntad y no con nuestro propio entendimiento. Enséñanos a buscar la salvación para los demás en lugar de juzgarlos. Llénanos de tu Espíritu Santo para que podamos reflejar tu amor y tu gracia. En el nombre de Jesús, Amén.
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